Esta noche
la selección argentina de fútbol se juega una parada importante con vistas al
mundial que se disputará en Rusia el año próximo. Y con importante estoy siendo
mucho más bondadoso que Yanina Latorre, aunque eso no cueste demasiado. Vamos a
los números duros; el equipo nacional necesita llevarse al menos 4 de los 6
puntos que restan por disputarse para, llegado el caso, asegurarse tener una
chance más con el repechaje jugando un ida y vuelta vs Nueva Zelanda. Claro
está que, si gana 6 de 6 la Argentina estará en la copa del mundo en forma
directa; si pierde… mejor no pensarlo…
Pero hay una
mínima trampita matemática que puede traducirse en el ánimo del plantel. El
orden de los factores no altera el producto, es una de las reglas de oro de la
matemática, en cuanto a las sumas y las multiplicaciones pero; damas,
caballeros, niños y niñas les pregunto ¿Piensan ustedes que la selección va a
estar igual de segura de sí misma si no logra vencer a Perú esta noche?
La necesidad
imperiosa de ir a buscar un triunfo en los 2800 metros del estadio Atahualpa se
pueden convertir en una pesadilla, no tanto por lo que sabemos nos fantasmea la
altura, sino por el pánico que tendrán los jugadores y cuerpo técnico de quedar
pegados a un estruendosísimo fracaso. Y es lógico; a todos nos pasaría.
Pero nos
encontramos aquí por un rosario de causas que no tuvieron el suficiente tiempo
de solución, o mejor dicho, como seguía saliendo leche y miel de la vertiente,
nadie reparó en las vacas flacas.
Pobres
planes en la conducción de los seleccionados juveniles; mezquindad dirigencial
hacia el proyecto olímpico que terminó con la salida de Martino y el mamarracho
al que se sometió el bueno del vasco Olarticoechea; los magros rendimientos
fútbolísticos de los jugadores que suelen brillar en Europa durante la era
Bauza; hasta los 2 empates ante Uruguay y Venezuela, fueron como la combinación
de golpes que le propinara Mayweather a McGreggor.
Hay una
canción del disco “Ahí Vamos” de Gustavo Cerati que se llama “Me quedo aquí” y
que en una de sus frases canta “… todo se movió, y es mejor quedarse quieto;
pronto saldrá el sol, y algún daño repondremos. Terco como soy; me quedo aquí”.
La dirigencia comandada por Chiqui Tapia decidió someter a La Bombonera a un
escrutinio fatal; una de los escenarios más emblemáticos del fútbol mundial
jugados a Gardel o Devoto ¿Para qué???? Cualquier persona que haya jugado 2
partidos por la mitad en una plaza sabe que el problema no es el estadio ¿Porqué
meter a La Bombonera en un despelote sin comerla ni beberla? Además, en el país
del “uso el mismo sueter todos los partidos”, del “nos sentamos todos en el
mismo lugar”, del “Lo miro siempre en el mismo televisor”, vamos a ir a jugar
un partido en la misma cancha donde ya quedamos afuera de una copa del mundo
jugando contra el mismo rival, y en situaciones semejantes a éstas!!! Cualquier
similitud con la realidad es verdad!!!!
De todos
modos prefiero pregonar los buenos pensamientos pero con condiciones. Quién
quiera oír que oiga: DESEO QUE LA SELECCIÓN GANE, CON JUSTICA O NO, PERO QUE SEA UN TRIUNFO CONCILIATORIO CON LA
GENTE, no hay lugar para revanchismos, no hay espacio ni para un “que la sigan
mamando” ni para un “La tenés adentro”, ni para ocultar bajo la alfombra de una
victoria, la catarata de desaciertos que se vienen llevando a cabo desde el
terrible pecado de perder 3 finales para acá; porque de seguir así, ni
posibilidades de jugar una vamos a tener.
La selección
argentina de fútbol está en carne viva; lo sabemos, los hinchas haremos lo que
más nos gusta, esperemos que los jugadores también puedan.