jueves, 5 de octubre de 2017

El Arbol y el bosque



Esta noche la selección argentina de fútbol se juega una parada importante con vistas al mundial que se disputará en Rusia el año próximo. Y con importante estoy siendo mucho más bondadoso que Yanina Latorre, aunque eso no cueste demasiado. Vamos a los números duros; el equipo nacional necesita llevarse al menos 4 de los 6 puntos que restan por disputarse para, llegado el caso, asegurarse tener una chance más con el repechaje jugando un ida y vuelta vs Nueva Zelanda. Claro está que, si gana 6 de 6 la Argentina estará en la copa del mundo en forma directa; si pierde… mejor no pensarlo…
Pero hay una mínima trampita matemática que puede traducirse en el ánimo del plantel. El orden de los factores no altera el producto, es una de las reglas de oro de la matemática, en cuanto a las sumas y las multiplicaciones pero; damas, caballeros, niños y niñas les pregunto ¿Piensan ustedes que la selección va a estar igual de segura de sí misma si no logra vencer a Perú esta noche?
La necesidad imperiosa de ir a buscar un triunfo en los 2800 metros del estadio Atahualpa se pueden convertir en una pesadilla, no tanto por lo que sabemos nos fantasmea la altura, sino por el pánico que tendrán los jugadores y cuerpo técnico de quedar pegados a un estruendosísimo fracaso. Y es lógico; a todos nos pasaría.
Pero nos encontramos aquí por un rosario de causas que no tuvieron el suficiente tiempo de solución, o mejor dicho, como seguía saliendo leche y miel de la vertiente, nadie reparó en las vacas flacas.
Pobres planes en la conducción de los seleccionados juveniles; mezquindad dirigencial hacia el proyecto olímpico que terminó con la salida de Martino y el mamarracho al que se sometió el bueno del vasco Olarticoechea; los magros rendimientos fútbolísticos de los jugadores que suelen brillar en Europa durante la era Bauza; hasta los 2 empates ante Uruguay y Venezuela, fueron como la combinación de golpes que le propinara Mayweather a McGreggor.
Hay una canción del disco “Ahí Vamos” de Gustavo Cerati que se llama “Me quedo aquí” y que en una de sus frases canta “… todo se movió, y es mejor quedarse quieto; pronto saldrá el sol, y algún daño repondremos. Terco como soy; me quedo aquí”. La dirigencia comandada por Chiqui Tapia decidió someter a La Bombonera a un escrutinio fatal; una de los escenarios más emblemáticos del fútbol mundial jugados a Gardel o Devoto ¿Para qué???? Cualquier persona que haya jugado 2 partidos por la mitad en una plaza sabe que el problema no es el estadio ¿Porqué meter a La Bombonera en un despelote sin comerla ni beberla? Además, en el país del “uso el mismo sueter todos los partidos”, del “nos sentamos todos en el mismo lugar”, del “Lo miro siempre en el mismo televisor”, vamos a ir a jugar un partido en la misma cancha donde ya quedamos afuera de una copa del mundo jugando contra el mismo rival, y en situaciones semejantes a éstas!!! Cualquier similitud con la realidad es verdad!!!!
De todos modos prefiero pregonar los buenos pensamientos pero con condiciones. Quién quiera oír que oiga: DESEO QUE LA SELECCIÓN GANE, CON JUSTICA O NO, PERO  QUE SEA UN TRIUNFO CONCILIATORIO CON LA GENTE, no hay lugar para revanchismos, no hay espacio ni para un “que la sigan mamando” ni para un “La tenés adentro”, ni para ocultar bajo la alfombra de una victoria, la catarata de desaciertos que se vienen llevando a cabo desde el terrible pecado de perder 3 finales para acá; porque de seguir así, ni posibilidades de jugar una vamos a tener.
La selección argentina de fútbol está en carne viva; lo sabemos, los hinchas haremos lo que más nos gusta, esperemos que los jugadores también puedan.